16 1 / 2013

Marion Cotillard

Me gustaría aclarar antes que nada que, hasta que vi The Dark Knight Raises la actriz francesa Marion Cotillard era una de mis favoritas de entre todas las actrices del momento. Me convertí en fan suya después de verla en “Quiéreme si te atreves” ya que tanto ella como su personaje me fascinaron por completo.

Mi sorpresa llegó con su totalmente prescindible participación en la última entrega de Batman.

¡Atención! Si no habéis visto la película aún no sigáis leyendo.

La pobre Marion no sólo no resulta creíble en ningún momento del film sino que, además, nos deja con un amargo sabor de boca cuando su personaje muere de manera surreal. No es que la situación fuera poco creíble sino más bien su interpretación es la que se pone en tela de juicio. Para ser un poco más concreta,  podría afirmar sin ninguna duda que los actores que hacen las reconstrucciones en el programa “1.000 maneras de morir” se mueren con más realismo que la susodicha. ¡Y tiene tela afirmar eso!

Así pues me gustaría decirle a la señorita Cotillard que ya que Hollywood no cuenta las monedas a la hora de pagar a los actores del Star System y que seguro cobró muy pero que muy bien por su papel en The Dark Knight Raises que haga el favor de currarselo un poco. Morirse así es un insulto incluso para el que no le tenga apecio al séptimo arte, además, fastidia uno de los momentos de más climax de la película. 

26 10 / 2012

Me quedo sin palabras cada vez que veo el discurso final de El Gran Dictador. Estas palabras no deberían olvidarse….

(Fuente: youtube.com)

12 6 / 2012

Si alguna cosa tengo es una gran sentido del humor y eso se lo debo en primer lugar a mis padres (ambos son unos bromistas) y, a todas las comedias que me ponían en el viejo VHS de casa cuando era pequeña. Esta semana rendiré un pequeño homenaje a todas aquellas comedias que gracias a su contribución hoy soy una payasa rematada.

Así pues, la número uno es: La vida de Brian de los Monty Phyton.

(Mañana más) :D 

(Fuente: youtube.com)

16 5 / 2012

Llevo tiempo preguntándome porque una película que tiene todos los elementos para llegar a ser un peliculón termina siendo una película prescindible o sobrevalorada. Hace una semana mi hermana resolvió mi duda con una sola palabra: Química. Así de simple. La importancia de la química en una película es tal que puede llegar a decidir el destino de ésta. Me explicaré. Estas semanas hemos estrenado en Wuaki las películas Jane Eyre y Sherlock Holmes Juego de Sombras y aunque a simple vista no tienen nada que ver las usaré de ejemplo para demostrar la importancia de la química.

Jane Eyre es una película de época basada en la novela homónima de Charlotte Brönte que relata una historia de amor llena de palabras no dichas y miradas cargadas de significado silencioso. Tiene una fotografía impecable y que decir de un guión realizado a partir de las palabras de una de las mejores novelas románticas de la historia de la literatura. Por si esto fuera poco la interpretan dos de los actores más interesantes del momento. ¿Entonces, donde está el problema? Pues aunque a simple vista pueda parecer una tontería pero que, a mi parecer, se carga totalmente la película: Michael Fassbender y Mia Wasikowska no tiene química. No hay deseo ni atracción y eso convierte los silencios cargados de significado en meros silencios sin sentido. 

El caso contrario lo encontramos, curiosamente, en Sherlock Holmes: Juego de sombras. Siguiendo el estilo cinematográfico de la primera película del detective, Sherlock Holmes rellena los 90 minutos de metraje a base de explosiones, aventuras rocambolescas y algún que otro personaje superficial. Ahora bien, ¿porque la película ha tenido tanto éxito entre el público? Fácil, la química existente entre Jude Law (Watson) y Robert Downey Jr. (Holmes) traspasa la pantalla enganchando al espectador cómo si formara parte éste binomio interpretativo. Los diálogos entre los protagonistas podrían ser calificados de decentes pero tanto Law como Downey Jr. los ensalzan a base de miradas cómplices y bromas sutiles. Todo un acierto para una película que no pasaría de ser mediocre sin sus protagonistas.

Para terminar dejaré una pregunta en el aire: ¿Los directores de cásting van a tomarse su trabajo en serio de una vez por todas o seguiremos viendo películas que podrían ser maravillosas con un reparto pésimo y sin vida?